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Secuestrada era amenazada todo el tiempo y mantenida solo con agua

MBARACAYU. El Ministerio Público reveló que la brasileña Sandra Cristina Maceda Rubert (56) era constantemente amenazada de muerte por parte de las personas que la secuestraron y que pedían un rescate de US$ 250.000 a su familia. Las autoridades agregaron que durante los días que estuvo en cautiverio, la víctima prácticamente no recibió alimentos por parte de sus captores. Por otro lado, el supuesto líder la banda negó cualquier relación con el caso y alegó que solo se dedica a trabajar en el campo.
La fiscal Zunilda Ocampo, de la unidad Antisecuestro, contó el miércoles que la mujer secuestrada no recibió agresiones físicas por parte de sus secuestradores, pero la obligaban a hablar con sus familiares para pedir el rescate y constantemente la amenazaban de muerte en caso que no consigan el dinero. La representante fiscal también mencionó que en el lugar del cautiverio solamente encontraron envases de agua y que al momento de ser rescatada Sandra les dijo que estaba con mucha hambre, que prácticamente no se alimentó durante los tres días que estuvo secuestrada.
MAL PSICOLÓGICAMENTE
El colono Milton Rubert (57), esposo de Sandra, dialogó con un medio capitalino y contó que su esposa todavía se encuentra muy afectada psicológicamente. “Está muy golpeada, no físicamente, pero psicológicamente muy mal. Esta noche (miércoles) no consiguió dormir ni un minuto”, contó. En otro punto dijo que el secuestro dejó una sensación de inseguridad muy grande en la zona. “Este es un distrito muy progresista, de gente buena, y todos estamos muy preocupados (con lo que pasó). Eso fue un golpe muy fuerte, la gente ya no se siente segura”, sentenció.
NIEGA RELACIÓN CON EL CASO
Germán Barreto Ocampos, apuntado como líder de la banda que secuestró Sandra, negó tener relación con el caso. Alegó que se encontraba trabajando en su casa cuando los policías lo aprehendieron junto con su esposa Blanca González y sus hijos Hernán Barreto González y R.B.G. (17). Dijo que fueron los policías los que lo llevaron hasta el lugar del cautiverio de la víctima, que supuestamente no conocía.
Pero de acuerdo a los investigadores, el número usado por los secuestradores para comunicarse con los familiares de la víctima está a nombre de Barreto. En su casa también se halló una escopeta que presumiblemente fue usada en el secuestro. Según datos, Barreto y su familia se dedicaban al contrabando y tráfico de drogas en el Lago Itaipú, pero decidieron aventurarse en la industria del secuestro porque del lado brasileño aumentaron los controles y ya no podían “trabajar”.
BUSCADO
La fiscal Ocampos contó que ahora están en busca de más dos personas. Uno es Pablo González, quien sería cuñado de Barreto y que al momento del operativo rescate estaba vigilando a la víctima y se dio a la fuga. El segundo sería usuario de otra línea telefónica usada por los secuestradores durante el plagio.



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